Una misión especial
Parte I
Una mañana tranquila como cualquier otra, Hofman un noble Paladín se encontraba en la herrería de la ciudad De Banderbill, donde solicitaría una pequeña refacción en uno de sus escudos, ya que fue dañado en uno de sus viajes.
– Este trabajo lo realizo en unos minutos – Exclamó el enano mientras lo tomaba en sus manos…
– Puede refrescarse en la fuente de la ciudad, mientras hago mi trabajo –. El noble Paladín se dirigió hacia ese lugar y al llegar ahí, una voz conocida por él, llego a sus oídos.
– Lo estaba buscando, tengo un mensaje urgente hacia usted – Se asomó con cautela y lentamente hacia el, uno de los miembros del consejo de Banderbill, el cual llevaba un pergamino en su mano, con órdenes directas de los altos mandos.
Hofman se acercó a él, y con una voz sorprendida y sin entender mucho le respondió:
– Vaya, que placer verlo por aquí, solamente daba un paseo mientras reparaban mí escudo, nunca pensé ver un noble con un pergamino –
Hofman lo tomo, y fue en busca de un árbol que le diera un poco de sombra porque se sentía muy acalorado, donde se reposaría. Al llegar ahí, se quita su casco y lo deja su lado, toma de sus provisiones un jugo de frutas y sin más revuelos, sujeta el pergamino frente a él y no lo podía creer… eran letras del mismísimo Jerek las cuales dictaban una misión que cambiaría el destino de un reino…
Parte II
La ciudad de Ullathorpe sufría una grave hambruna debido a una sequía que había asolado la región. Los almacenes estaban vacíos, las plantaciones de los campesinos ya comenzaban a acabarse y por ese motivo los ciudadanos pasaban hambre. Ya que en esa zona el único ingreso de provisiones que tiene la gente es debido a sus cultivos y caza.
Hofman, conocido por su valor fue elegido para llevar una carga de provisiones desde la ciudad de Banderbill , cargado con grano, frutas y verduras frescas.
Sin embargo, se rumoreaba que un grupo de bandidos, había estado acechando los caminos.
Hofman se enteró de la amenaza y se preparó para la misión encomendada. Alisto su caballo, recogió su espada y escudo y partió hacia Ullathorpe.
Cabalgando tranquilamente por los caminos se escucharon unos ruidos que provenían de los árboles, en ese mismo momento Hofman detuvo su caballo, enfundo su espada y se colocó cerca de las provisiones y lanzo un grito.
— Estas provisiones son para la ciudad de Ullathorpe, acompáñenme hacia la ciudad y podrán comer y beber junto con los ciudadanos… ¡pero! si se atreven a poner un mano encima de ellas, el filo de mi espada los derrotara en segundos. —
Luego de decir esto, el grupo de bandidos se hizo presente en el lugar rodeando al Paladín, el cual se puso en posición de combate para defender el carro con su vida.
Autor: Hofmancito