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teqryx

TeQRYx (Uhanel Xill)


Arma Mágica




Clase: Paladín

Raza: Elfo Drow

Género: Masculino

Nacimiento: 1303

Fallecimiento: -

Lealtad: Hordas del Caos

Relacionados: Qee



Descripción física y personalidad


TeQRYx es un drow de piel oscura, con el pelo largo y gris. Le falta el ojo derecho y posee una gran cicatriz vertical. Su físico es el de alguien que ha entrenado toda su vida en el arte de la espada. En la ciudad, es un tipo serio y de pocas palabras, siempre alerta a cualquier movimiento a su alrededor. Es difícil ganarse la confianza del drow, a menos que tenga un par de tragos encima. Fuera de la ciudad, es un guerrero nato, su sed de sangre es sobrenatural y le encanta ver morir a la gente. Tiene un fuerte vínculo con lo onírico. Es común encontrarlo en tabernas, emborrachándose. Su pasión es la bebida tiamana fabricada por bárbaros. Odia los portales y siempre usa la celada bárbara que alguna vez perteneció a un viejo amigo.

Inicios del personaje


El hijo de un prodigio - Año 1303

Kaslor Xill, famoso maestro paladín imperial, es considerado por muchos como el mejor de su época. Dominaba a la perfección los hechizos más avanzados de paladín, entre ellos “Ekelnar Manie”, un potente rayo invocado por los dioses, “Migen Kaeltar”, capaz de volver robusto a su portador y el hechizo insignia de su clan, “Lure Xill”. Superó rápidamente a los mentores de su clan, demostrando en su temprana adultez su talento innato.

Su obsesión por el hechizo “Arma Mágica” lo llevó a perfeccionarlo de una forma nunca antes vista por el resto de los Xill. Una espada rápida y ligera como el viento, capaz de cortar el aire con su filo. Su uso no provocaba cansancio, siendo perfecta tanto para el entrenamiento con monstruos como para la práctica de combate, ya que podía conjurarse sin filo.

En el año 1302, Kaslor viajó a Rinkel liderando una misión de reconocimiento y volvió con un bebé drow en brazos, su hijo de sangre a quien nombró Uhanel. Nunca hablaría de su madre. Uhanel vivió los primeros años de su niñez en el centro de Banderbill.

Con sus primeros pasos, comenzó su entrenamiento como paladín y guerrero. Su padre era su mentor y vio buenas cualidades en él desde el primer momento, pero había un problema, por momentos, la ira invadía al niño, haciendo que perdiera el control. A pesar de esto, a la temprana edad de once años, ya era capaz de dominar la magia de principiante.

Fue en aquel entonces cuando su padre fue encomendado a defender la puerta principal de Banderbill y tuvieron que mudarse a los barrios bajos. Debido a esto, su padre dejó de tener tiempo para ayudarlo en su entrenamiento, por lo que el joven drow entrenó solo durante un año en las afueras de la ciudad, más precisamente en el camino a Arghal.

La amistad con el gnomo - Año 1315

En una ocasión, mientras entrenaba en el mismo lugar de siempre, vio a un gnomo que pasaba por el camino con un balde y lo que parecía ser una vara de madera rústica, atacando a débiles criaturas. Esto llamó su atención y rápidamente se acercó a pedirle que fuera su mentor. El gnomo, cuyo nombre era Qee, se sorprendió inicialmente, pero casi sin pensarlo aceptó, y así empezó su amistad inseparable.

Un día, vio al gnomo triste en la calle y decidió preguntarle qué pasaba, a lo que Qee contestó que el anciano con el que vivía lo había echado. Sin pensarlo mucho, Uhanel lo invitó a la morada Xill. Kaslor no tendría problema con esta decisión, ya que conocía al gnomo y no había visto maldad en él.

Los años pasaban y ambos seguían su entrenamiento, cada día acercándose más a sus objetivos. Un día, su padre le comentó que tenía el último pergamino de “Arma Mágica”, el legado de su familia, y que se lo daría cuando comenzará su entrenamiento como soldado imperial.

Trágica noche para el clan Xill - Año 1356

Una noche de tormenta, mientras el joven drow tenía pesadillas, un grupo de cinco encapuchados vestidos de negro forzaron la cerradura de su morada y entraron. Venían en busca del pergamino, el orgullo del clan Xill, pero Kaslor, quien se encontraba ya en su vejez temprana, no dejaría que se lo llevaran fácilmente.

“Lure Xil”, se escuchó en toda la morada junto con una luz azul cálida, lo que despertó a Uhanel y Qee. El joven drow agarró algunas pociones rojas que escondía bajo su almohada de paja y su espada desafilada. Dispuesto a luchar, entró en el salón principal junto con Qee y allí presenciaron una escena sanguinaria.

Kaslor, en el suelo con una herida mortal en el pecho, escupía sangre. Había logrado abatir y desmembrar a dos de los intrusos, sin embargo, no había logrado frustrar el robo. Al ver a su padre caído, la ira invadió todo su ser y arremetió contra los saqueadores con un grito de guerra que, si no fuera por la tormenta, se hubiera escuchado en todo el distrito.

Atacó ferozmente a uno de los intrusos, sin mucho éxito, ya que la diferencia técnica y física de su rival era descomunal. Con un simple contraataque del encapuchado, Uhanel perdió su ojo y cayó al suelo. En un abrir y cerrar de ojos, se encontraba en un territorio helado desconocido, frente a él un imponente oso polar que se encontraba hambriento. Para la mala fortuna del oso, Uhanel se encontraba furioso y ambos lucharon tenazmente, pero el drow, con sus últimas fuerzas, logró derrotarlo.

Logró sobrevivir estando gravemente herido en aquella nevada noche con el calor del difunto oso. Despertó por el sol que le daba en la cara y logró ver lo que parecía ser un gran campamento a lo lejos. Con la poca fuerza que tenía, se dirigió hacia allí, cayendo inconsciente varias veces en el camino, pero alguien lo vio y acudió a ayudarlo.

Historia intermedia


Ohnar, el carpintero de Tiama - Año 1356

Algunos días pasaron y despertó en una cálida choza de madera, entre finas pieles de animales y un aroma a comida espectacular. Tras unos segundos, intentó levantarse. Desde la otra esquina de la habitación, trabajando en una pequeña pieza de madera, se encontraba un enano con barba blanca y una celada bárbara. Al ver su fallido intento, le dijo que ni lo intentase, ya que lo único que ganaría sería que se le abrieran las heridas.

Más tarde, el enano se presentó. Su nombre era Onhar y su pasión, la carpintería. Era conocido en todo Tiama por sus magníficas obras, tanto de amueblado como de imponentes barcos. Entre bromas y alcohol, le explicó cómo lo había encontrado en las afueras, malherido, y que su recuperación sería un tanto lenta. Uhanel se presentó ante el enano como TeQRYx, ya que temía que hubiera consecuencias luego. Rápidamente le preguntó si no había visto a alguien más en las cercanías, a lo que el enano le respondió con un rotundo no.

El tiempo pasó y sus heridas sanaron. Entendió, con mucho dolor de por medio, que ya no valía la pena apresurar su vuelta a Banderbill, por lo que decidió entrenar. Ohnar le pidió que buscara madera diariamente, así empezó a talar los duros árboles tiamanos y su físico cambió.

Eventualmente, el drow y el enano se volvieron grandes amigos. Tanto que el enano le explicó que su sueño era construir un barco legendario cuyos planos había creado en su momento máximo de inspiración. Sería capaz de surcar cualquier mar a una velocidad nunca antes vista.

Aventura con bárbaros - Año 1360

Un día, los bárbaros llegaron para comerciar con Ohnar en busca de un barco veloz. Mientras negociaban, uno de ellos divisó a lo lejos al joven drow que se encontraba talando ferozmente y vio algo en él. Le pidió permiso al enano para llevárselo por un tiempo, a lo que Ohnar, quien ya conocía al grupo de maleantes, asintió con la cabeza.

El drow, quien ya era independiente, subió a la embarcación bárbara en busca de ganar experiencia de combate para poder convertirse en un gran guerrero. Juntos combatieron contra criaturas marinas, como leviatanes, krakens y sirenas, además de saquear pequeñas aldeas pesqueras que se encontraban en las costas. Luego de algunos años, volvió a Tiama mucho más fuerte.

El viaje onírico - Año 1371

Una noche de tormenta, Uhanel, quien tenía un sueño recurrente con la muerte de su padre, se dio cuenta de que esta vez algo en el sueño estaba cambiando. Esta vez, pudo ver toda la escena. Cuando llegaron al salón dispuestos a darlo todo, ambos intentaron luchar, pero se esfumaron por un hechizo misterioso. Despertó con el ritmo cardíaco acelerado y transpirado.

Se levantó y corrió hacia la costa. El frío era tremendo. Tomó prestado un pequeño y viejo barco en mal estado que era de Ohnar y zarpó, sin un destino claro. Su viaje no duraría mucho. Los vientos del mar tiamano eran brutales, el oleaje altamente fuerte, el clima no había mejorado desde la noche anterior y la tormenta cayó sobre él. El barco no aguantó el temporal, por lo que tuvo que abandonarlo saltando al mar. Logró llegar a la costa, donde Ohnar estaba viendo todo con una jarra de alcohol tiamano mientras reía. Llevó al drow a su choza, a punto de la hipotermia, y cuando todo se calmó le explicó que el barco legendario que estaba construyendo sería un regalo para él.

Varios años pasaron y el invierno más frío de la historia cayó sobre Tiama. El barco estaba próximo a ser terminado, pero el enano, quien ya era muy mayor, no logró ver lo que más quería, su proyecto más valioso. Triste por la partida de su amigo, el drow, con los planos y las indicaciones previas que le había dado Ohnar, logró terminarlo, demostrando que en este tiempo se había convertido en un carpintero excepcional.

Al terminarlo, contempló el majestuoso barco. Su casco alargado y estrecho era perfecto para cortar las aguas, capaz de embarcar a más de veinte soldados. Su mascarón de proa tenía una cabeza de dragón increíble, sin duda hacía de esta nave algo impresionante. Al amanecer del siguiente día, estaba listo para partir. Solo llevaba consigo la celada bárbara de Ohnar, de la cual no se desprendía jamás, un mapa y una brújula que también era propiedad del enano.

La traición imperial - Año 1381

La noche previa a su partida, sus pesadillas recurrentes seguían atormentándolo cuando de pronto despertó. Escuchó unas palabras extrañas que no comprendía y luego no podía mover su cuerpo. A su lado, un misterioso encapuchado se encontraba, no podía verse su rostro, pero sí su gran barba. El desconocido le explicó al drow que de esta forma sería más fácil explicar.

El mago le dijo que llevaba un tiempo buscándolo y que su amigo gnomo se encontraba con vida, lo que confirmó aún más el poder de sus sueños. Luego tomó una breve pausa, como si supiera que lo próximo que diría sería lo último.

En ese momento, el anciano le explicó todo lo que había pasado. El asesinato de su padre había sido planeado por el imperio. Al oírlo, cada músculo de su cuerpo se tensó. Buscaban el hechizo legendario guardado por la familia Xill. Pero había algo que se encontraba fuera de sus planes, dos inocentes interfirieron en la escena. Fue allí cuando el mago, en un acto de clemencia, teletransportó a ambos a lugares lejanos con el fin de salvarlos. Al salir de la morada Xill, lo que quedaba del grupo de intrusos fue interceptado por maleantes renegados, que robaron pergamino. Tras terminar de contar la historia, el mago se esfumó y el hechizo que lo dejaba inmóvil se rompió.

Invadido por la ira que había estado controlando todo este tiempo, fue a reclutar a los bárbaros conocidos de Ohnar, con el fin de atacar y saquear Banderbill, una tarea que parecía imposible. Reclutó decenas, subió a los más prometedores a su navío y a los demás a barcos comunes. Finalmente zarparon. Las olas eran imponentes, pero el barco las resistía hasta que la tormenta cayó sobre ellos. El mar se tornó innavegable hasta para semejante barco. Su rumbo cambió y llegaron a tierras desconocidas.

La búsqueda

En la costa, se veían cadáveres y madera por todos lados, los barcos comunes no habían logrado superar la tormenta. Los supervivientes montaron un campamento cercano a Illiandor. El drow seguía furioso, aunque algo triste por la pérdida de sus seguidores, por lo que se tomó tres días para meditar y calmar su ira. Las primeras dos noches tuvo el mismo sueño sobre el gnomo que caía del cielo. Pero en la tercera pudo ver que un tiempo había pasado ya y el gnomo abandonaba una ciudad repleta de elfos, junto a una encapuchada.

Luego de meditarlo un poco, decidió retrasar su venganza hasta encontrar al gnomo. Esperó meses a que sus sueños lo guiaran sin éxito. Los meses pasaban y el drow esperaba en el campamento junto a los bárbaros. Un día, un grupo de elfos llegó, ya que el campamento se encontraba en las cercanías de Illiandor. Los invitaron amablemente a hospedarse en Illiandor, pero el drow, desconfiado, rechazó la propuesta.

Cansado de esperar, se dispuso a buscar por todo el continente, aniquilando a cualquier criatura a su paso. Recorrió el continente de norte a sur y de sur a norte sin encontrar nada, ni la más remota pista. Así que volvió a su campamento a consultar sus sueños. Finalmente, una noche sus sueños respondieron, vio un bosque con unos árboles extraños, humo por todas partes, un combate sin precedentes.

El combate por la espada - Año 1438

Por sus viajes al sur, sabía que esos árboles eran típicos del Bosque Muerto, por lo que reunió a todos sus bárbaros y se dirigió hacia allí. Al llegar, el combate estaba recién comenzando. Al ver los estandartes imperiales, no fue capaz de contener su ira y atacó ferozmente junto a sus compañeros bárbaros.

En medio de la trifulca, mientras sus camaradas caían como moscas, el drow, sediento de sangre y sumido en furia, seguía penetrando las filas enemigas. Por un segundo, un brillo lo distrajo, giró su cabeza y vio una espada magnífica por la que todo el mundo estaba peleando. Al volver a girar su cabeza, recibió un golpe en la sien de un escudo que llevaba una insignia de león. Perdió la conciencia y, para su suerte, no fue rematado.

Pasó días soñando sin recuperar la conciencia. Veía una y otra vez la muerte de su padre, un viaje hacia una oscura isla y la pérdida de su alma. De pronto, su sueño se sintió más real; empezó a ver los restos del campo de batalla, podía ver a sus compañeros muertos junto a muchos enemigos y, a lo lejos, un gnomo destrozando las sobras que había en el campo de batalla. Hizo todo lo posible por despertar y, de pronto, lo logró. Al levantarse, logró ver al gnomo a unos diez metros.

Se acercó al gnomo por la espalda y le tomó el hombro. De inmediato, el gnomo giró con una mirada extraña. Al verlo, se calmó brevemente; su pelo y sus ojos habían cambiado, pero su rostro seguía siendo el mismo. El drow explicó que el imperio había sido el culpable del asesinato de su padre y que debían partir a aquella isla oscura en busca de poder para concretar su venganza. El gnomo, sin decir una palabra, giró su cabeza y miró al mar en dirección a aquella isla, como si algo lo guiará hacia allí.

Partieron en aquella gloriosa embarcación. Luego de días y sin una sola palabra de por medio, llegaron a la oscura isla de Orac, donde los guardias los escoltaron a un orco imponente con ojos rojos y dos grandes colmillos, cuya presencia terrorífica podía sentirse en el aire. Allí, ambos entregaron sus almas.

Presente, aspiraciones y futuro


En el presente, se la pasa deambulando por el mundo matando a todo aquel que se interponga en su camino, tratando de obtener información del paradero actual del pergamino que le fue robado. A pesar de su avanzada edad, seguirá peleando hasta el día de su muerte. Su ira fue liberada y jamás volvió a controlarla. No descansará hasta encontrar el pergamino y concretar su venganza destruyendo al imperio .

teqryx.txt · Última modificación: 2025/03/06 17:12 por behjer