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Noches en Vigilia - Introducción


Era una noche como cualquier otra. Después de luchar durante todo el día en el frente de batalla, Doflamir se dirigió a su taberna de confianza en Nueva Esperanza. Allí, como ya era costumbre en la mayoría de sus noches, conocía al personal y ellos lo conocían a él. El hombre detrás de la barra, sin necesidad de que Doflamir dijera palabra alguna, ya sabía lo que iba a pedir. Al instante, le preparaba un jarrón de gran tamaño con su cerveza favorita: la “Pale Ale”, la especialidad de la taberna.

La noche comenzó, parecía ser una más de tantas. Doflamir inició su desfile de jarrones, uno tras otro, y el camarero los llenaba sin demora, como si nunca se vaciaran. Tras tres o cuatro jarrones, el peso del alcohol ya se hacía notar. Se sentía más suelto, y comenzaba a cambiar de asiento en la taberna, charlando con conocidos y extraños por igual. En todo momento, se oía su risa estruendosa después de cada frase, como si cada palabra que saliera de su boca fuera la más graciosa de todas, aunque la mayoría no tuviera nada de cómico.

Pasaron algunas horas, y decidió salir a tomar aire fresco. Alzando la mirada al cielo, se sintió algo atrapado, como si necesitara reconectarse con el mundo exterior. Pero al fijarse en las estrellas, un mareo súbito lo invadió. Un pensamiento vago cruzó su mente: “Ya estoy ebrio… ¿En qué momento?” Una risa leve escapó de sus labios, como si estuviera manteniendo una conversación con su propio reflejo interno. Un tanto saturado, decidió dirigirse a los Arrecifes de Nueva Esperanza, una zona apartada. Se sentó bajo la copa de un gran árbol, cerca de la costa, con el mar casi a sus pies, con la esperanza de encontrar algo de calma.

Eso no era algo habitual en sus noches. Usualmente, encontraba descanso en alguna residencia o acompañado de alguna mujer. Sin embargo, en contadas ocasiones, se entregaba a una experiencia terrorífica. Sabía lo que le esperaba: estaba ebrio, solo, frente al mar, sin un alma a su alrededor. En ese instante, se dio cuenta de que había caído en la boca del lobo. Mientras observaba la luna llena reflejándose sobre las aguas azules, miles de pensamientos comenzaron a invadir su mente sin rumbo. Ideas, remordimientos, recuerdos de tiempos felices, todas esas cosas que luchaba fuertemente por no recordar. El malestar creció y no podía dejar de imaginar escenarios ficticios. Sabía que esa noche no dormiría.

En medio de su inquietud, un recuerdo emergió de las profundidades de su mente: un amigo suyo, caído en el campo de batalla. Era escritor, y le había contado lo mucho que le ayudaba la escritura para despejar su mente. Incluso le había sugerido a Doflamir que lo intentara, pero este siempre había sido demasiado terco para escuchar. Sin embargo, aquella noche, frente al mar, decidió hacerle caso. Sacó de su bolsa una pequeña libreta, un recuerdo de aquel amigo, y comenzó a escribir…

De esta forma se da inicio a la sección de las “Noches en Vigilia” de Doflamir.


Autor: Yaco Vasquez

noches_en_vigilia.txt · Última modificación: 2025/03/13 17:44 por behjer