Mi arbolito
Mi arbolito era tan lindo, fuerte y robusto…
Era verde y frondoso, lleno de vida.
Solo me pedía agua de vez en cuando, pero yo lo amaba tanto a mi arbolito que quería darle lo mejor para él, así que le compré la maceta más linda que conseguí y me dispuse a trasplantarlo.
Le hice una limpieza exhaustiva de raíces y tierra, y lo dejé en su nueva y linda maceta, con su tierra llena de nutrientes.
Mi arbolito, al pasar de los días iba perdiendo hojas poco a poco. En vez de crecer y ponerse más lindo, se estaba muriendo. Pero si yo quería lo mejor para mi arbolito, ¿por qué moría?
Cada vez con menos hojas, llegó el peor momento, cuando perdió la última que le quedaba.
Mi arbolito tocó fondo, a partir de ahora solo podía crecer.
Nunca dejé de regarlo. Cuando la tierra se secaba, ahí estaba yo para humedecerla, esperando que algún día, una hojita comience a brotar de una de sus ramas.
Y así fué. La naturaleza se toma su tiempo, pero poco a poco las hojas volvieron a salir, y mi arbolito comenzó a disfutar de su nueva maceta, presumiéndome sus nuevas hojas verdes.
Autor: Lhorm