Memorias: La niñez en Illiandor
En las calles adoquinadas de Illiandor, mientras las torres vigilaban la ciudad, pasaba mis días con otros niños, empuñando espadas de madera que para nosotros eran tan reales como las armas de los guardias.
Nuestra “arena” era el mercado vacío al atardecer, cuando las sombras se alargaban y los mercaderes se retiraban a sus hogares. Entre risas y juegos, simulábamos defender la ciudad de invasores imaginarios. Yo siempre insistía en ser el líder, convencido de que algún día protegería la ciudad de verdad.
Esos juegos forjaron mi carácter. Con cada golpe de madera, mi sueño se hacía más real. Sabía que un día, mi espada no sería un juguete y mi deber sería verdadero. Illiandor merecía ser defendida, y yo estaba decidido a ser quien lo hiciera.
Autor: Lord Morwin