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el_baculo

El báculo descansa, la voz se alza


La pasión por la batalla que alguna vez ardía con violencia en mi interior se está apagando. Todas las vidas que fueron reclamadas por mis manos eran el precio que debía pagar por la gloria del Imperio, y yo, Dezzrya, lo pagaba con orgullo. Aunque mi aspecto no imponga nada de respeto, soy una maga poderosa y mi túnica azul incontables veces se ha visto teñida de rojo por la sangre de mis enemigos. Pero ahora ese fuego ya no arde con fuerza.

¿Cuándo comenzó a apagarse? Quizás fue después de la milésima batalla, o tal vez cuando me di cuenta de que las cifras ya no importaban. Diez, cien, mil enemigos derrotados… ¿Qué diferencia hay? La guerra es un ciclo infinito, un abismo que devora todo a su paso, y yo he estado demasiado tiempo al borde, mirando hacia adentro. La magia que una vez fluía con furia en mis venas ahora parece desvanecerse en la monotonía de la destrucción.

No es que haya perdido mi valor, ni que tema por mi vida. No, es algo más profundo. Es la sensación de que hay algo más allá de solo combatir. Algo que no he explorado lo suficiente. La diplomacia, guiar a aquellos que buscan un camino diferente, que buscan redimirse como yo. Las palabras son tan afiladas como una espada, pero también pueden construir un Imperio. Y ahí es donde quizás está el verdadero poder.

El Imperio no solo se sostiene con armas, sino también con la guía de sus líderes. Vi muchos guerreros dar la vida por nuestra causa, pero también he visto a muchos otros encontrar su lugar bajo nuestra bandera. En los momentos cuando un antiguo enemigo se convierte en un aliado leal, es cuando siento que mi propósito se renueva. La redención es un arte, y yo quiero ser la artista que la lleve a cabo.

Los recientes eventos solo han reforzado esta sensación. La sesión de embajadores entre el Imperio y la República, que terminó en acusaciones infundadas y un acuerdo de paz destrozado, me dejó con un sabor amargo. Ese mismo día se llevó a cabo la boda de Jerek y Cliara y al finalizar la misma las alarmas de la ciudad sonaron, anunciando el ataque a la ciudad Arghaliana. La batalla que siguió fue devastadora. El ejército, guiado por el Emperador Beldor y la teniente Cliara, se dirigió a defender la ciudad, solo para encontrar a los republicanos y a las Hordas del Caos aprovechando la situación para tomar Arghal.

En el fragor de la batalla, nuestro Emperador perdió la vida, y aunque logré matar al líder republicano Ecnath, los republicanos habían revivido a su antiguo líder, Fausto. La guerra terminó con la derrota del Imperio y la pérdida de Arghal en manos de los caóticos. Los republicanos se retiraron, pero con Fausto revivido y Ecnath muerto. Estos eventos marcaron un punto de inflexión para mí.

Por eso creo que debo colgar mi báculo, al menos por un tiempo. El campo de batalla ya no me llama como antes, pero ayudar a aquellos que buscan una segunda oportunidad… eso es lo que enciende mi espíritu. El Imperio necesita más guerreros, pero también más líderes que entiendan que no toda batalla se da en los campos hostiles. De momento seré una ciudadana más del Imperio.


Autor: Dezzrya

el_baculo.txt · Última modificación: 2025/03/08 18:53 por behjer