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capitulo_2

Los Fragmentos Alkar


Año 1436 (o 829 D.bA). Del primer Fragmento de Alkar, el Escudo de Astragal

Años se ha pasado Arispar leyendo el extraño pergamino amarillento. Al parecer sintió gran curiosidad y convocó a los intelectuales de Banderbil al Palacio, para que se pusieran a la labor de entender las extrañas palabras del pergamino.

El lenguaje era complicado y una vez traducido, resultaba incoherente. Pero, finalmente, los sabios, motivados por su sublime inteligencia y la presión de la espada de Arispar, lograron descifrar de qué se trataba. Los fragmentos de Alkar representaban a diferentes objetos perdidos en todo el mundo, que de una forma u otra, habían dado a sus portadores poderes increíbles. Las guerras y el paso del tiempo los mantuvieron ocultos, enterrados en las profundidades de la memoria de los hombres. Hace un mes, Arispar nos comunicó el contenido del primer fragmento descifrado por los sabios: hablaba sobre el viejo escudo que portaba el emperador Astragal durante una invasión de las hordas en Banderbill. Cuentan las historias que el poder mágico de ese escudo tornó imposible a los caóticos penetrar las murallas de la capital. Luego de la muerte del viejo Emperador, el escudo se perdió y nadie más lo volvió a usar. Según indicaba el pergamino, el objeto permitiría a la ciudad que lo poseyese, la virtud de jamás poder ser asediada por las hordas del Caos. Además, el viejo papel informaba sobre cuatro lugares posibles donde encontrar el escudo: Fuerte Orco, Fuerte Veriil, Fuerte Helado y Fuerte Abandonado.

Acto seguido, Arispar nos ordenó a un grupo de soldados, comandados por Daegor, partir rumbo a los cuatro fuertes.

Tardaron casi una semana hasta finalmente llegar al último fuerte posible, el fuerte Abandonado. Sin dudarlo, penetraron en la fortaleza y en su interior solo había oscuridad y olor a encierro. Daegor encendió una vieja y gigante lámpara que iluminó el lugar. Los soldados humanos observaron a su alrededor y encontraron tesoros, coronas, joyas y diamantes por doquier. El General ordenó no tocar nada. De pronto, frente a sus ojos, apareció un pequeño gnomo de larga barba, al parecer un místico sacerdote que custodiaba el escudo, que al ver la armadura de Daegor, se arrodilló, entregó el objeto y desapareció con en el viento junto con todos los tesoros.

Inmediatamente, Daegor ordenó que partieran rumbo a Illiandor y luego a Arghâl. Afortunadamente, encontraron una barcaza de pesca comandada por un asustado pescador, advirtió que las Hordas habían tomado militarmente la ciudad de Arghâl. Daegor y otros cinco soldados, tomaron un rumbo diferente hasta llegar a Banderbill, donde entregaron el escudo a Arispar. El resto, se dirigió a Arghâl, donde nos unimos a la cruenta batalla entre la Armada y el ejército de Orac. Después de días de lucha incansable, las fuerzas del mal se retiraron de la devastada ciudad dejando atrás miles y miles de muertos y una gran incertidumbre. Pero los días pasaron y hoy en día, como por arte de magia las calles de Banderbill se tornaron más seguras, pero… ¿cuál será el precio que Arispar está dispuesto a pagar por el resto de los Fragmentos de Alkar?

Año 1436 (o 829 D.bA). Del segundo Fragmento de Alkar, la Gema de Panbor

Cuenta la historia, que siglos atrás, el Demonio envió a su soldado preferido, Panbor, a que comandara una horda hacia la aún precaria ciudad de Ullathorpe. Las hordas arrasaron fácilmente con la ciudad y Panbor festejó de alegría al ver tanta muerte. Pero en un descuido, un inexperto soldado real atemorizado, tomó su espada y lo atacó por la espalda, causándole un largo corte en su piel. Segundos después, la cabeza del soldado rodó por el suelo, pero la sangre del acólito Panbor cayó sobre el amuleto que portaba el decapitado soldado. Enfadado, el orco tomó el Amuleto, arrancó su Gema y se la entregó al Demonio. Dicen que esa Gema fue la que le otorgó finalmente al señor oscuro la victoria final en Ullathorpe y en otras tantas batallas.

Al igual que el escudo de Astragal y el resto de los fragmentos, la Gema se perdió en la historia y el tiempo, pero hace poco, los sabios de Banderbill lograron descifrar otro fragmento del Pergamino.

La Gema de Panbor se encontraba custodiada en las Islas Piratas por los salvajes malhechores del mar y el legendario Leviatán.

Un espía del Demonio logró escabullirse en el palacio, robó información clave y se la entregó a Glokark. Arispar convocó nuevamente a sus tropas y partió rumbo hacia las islas. Era bien sabido por el Emperador y por los altos comandantes de la Armada Imperial que las Hordas del Caos no tardarían en llegar. Así fue como, durante la noche, los puestos de defensa Imperiales montados a lo largo de las Islas recibieron una lluvia de flechas rojas y la batalla se desató con dureza. Las tropas de Banderbill diezmadas por el sorpresivo ataque, se refugiaron en el interior de la Cueva pero fueron embestidas por Norte y Sur por el sanguinario ejército de Orac. Henry Gloval, comandante de la Armada, ordenó la inmediata retirada del lugar. Las hordas del caos, derrotaron fácilmente a los guardias piratas y al Leviatán y se hicieron con la Gema de Panbor, objeto clave en el arte favorito del Demonio, la guerra.

Año 1437 (o 830 D.bA). Del tercer Fragmento de Alkar, la Gema de Migyur.

Los sabios de Banderbill habían logrado descifrar un nuevo párrafo del pergamino de los Fragmentos de Alkar. Se trataba sobre la Gema de Migyur. Al parecer, siglos atrás, en las heladas montañas blancas, una criatura de nombre Migyur, cuya procedencia era desconocida, había logrado reunir bajo su égida a cientos de criaturas del continente helado, inclusive a los temibles Yetis. Allí, en su refugio, se propuso junto a sus acólitos invadir la ciudad de Tiama. El mítico ser poseía un poder increíble que le permitía congelar a todo aquel que lo mirase y su fuerza era capaz de aplastar ejércitos enteros, sin mencionar su ejército de criaturas temibles. Ese poder creían los sabios que venía de su interior, más precisamente de una Gema mágica que guardaba en el centro de su pecho.

Se comenta que finalmente cuando estuvo a punto de concretar la invasión, fue interceptado y atacado por un soldado que portaba una espada de hielo y nada se supo de él hasta ahora.

Hace unos días, Arispar movilizó a sus tropas hasta el Dungeon Cristal y de la misma forma lo hizo el Demonio. El camino hacia la cueva fue durísimo, se produjeron batallas aisladas a lo largo del camino entre ambas facciones y solo lograron penetrar en el recinto de Migyur un puñado de soldados de ambos ejércitos. Allí se encontraba esperando Migyur junto a cientos de huargos de nieves y un grupo de yetis. Los pocos soldados lucharon ferozmente contra las criaturas y finalmente un mago de las filas de Arispar, de nombre CeB, logró asesinar a Migyur, arrancó el objeto del pecho de la criatura y partió con la Gema hacia Banderbill. Al llegar a la costa, fue interceptado por un paladín caótico que le arrebató la gema de las manos y huyó. Este paladín, así mismo, fue también interceptado por Azterion, otro paladín Caótico, a metros de las costas de Orac. Éste, finalmente, entregó la Gema al Demonio. La Armada había fracasado nuevamente en la búsqueda de otro fragmento de Alkar y algunos comenzaban a dudar de la capacidad de Arispar para comandar al ejército y al Imperio. Arispar reflejaba la tristeza misma en sus ojos, otra vez no solo se había perdido una batalla y un nuevo Fragmento de Alkar, sino también, muchísimas vidas del ejército.

Año 1437 (o 830 D.bA). Del cuarto Fragmento de Alkar, la vara de Bredinlo.

Tiempo atrás, cuando no existía ni la Armada Imperial ni las Hordas del Caos, no había poder central capaz de garantizar la justicia en el mundo. La Alianza de las Razas apenas podía organizarse, los criminales y renegados vagaban por las tierras sin límite alguno esparciendo desorden y conflictos. Los representantes de las Razas decidieron crear los Ocho Rincones alrededor del mundo, lugar donde serían llevados los criminales para ser torturados y marcados como ladrones de por vida. Con la posterior creación del Imperio y la Armada Imperial, éstos Ocho Rincones fueron sellados mágicamente luego de la construcción de la cárcel de Banderbill. Se ha dicho siempre que allí dentro se esconden grandes secretos olvidados en la historia, entre ellos una vara desconocida de un antiguo mago de nombre Bredinlo, la cual era capaz de aniquilar al enemigo sin necesidad de tener contacto. Con el paso del tiempo, los diferentes soberanos de Banderbill han buscado éstos sitios: Astragal ha encontrado dos de estos rincones, Eluret ha dado lugar con el tercero, Baervan ha encontrado dos más, y Hatmie ha encontrado el sexto y el séptimo rincón. Pero en ninguno de esos rincones fue hallada la Vara.

Un nuevo párrafo del pergamino ha sido descifrado. Los intelectuales informaron a Arispar la posibilidad de que el octavo rincón sellado se encuentre en las cercanías de la ciudad de Wonder.

Inmediatamente, el Sexto movilizó a sus tropas hacia el Este y comenzó una exhaustiva búsqueda hasta hallar en el norte de la ciudad, la entrada al rincón. Los magos y clérigos Imperiales, elevaron al cielo gritos y plegarias en lenguas de antaño hasta que finalmente y ante la mirada atónita de Arispar, se abrió un portal hacia el interior. Las tropas ingresaron al recinto, una suerte de palacio enorme adornado con extrañas pinturas en las cuales se veía a soldados torturando ferozmente criminales. En el centro del lugar, se encontraba sobre un altar, la Vara de Bredinlo. Un comandante del Imperio se acercó y cuando estaba por tomar el objeto, su mano fue bruscamente atravesada por una flecha: las Hordas de Orac se hicieron presentes una vez más.

La Armada fue fácilmente derrotada ya que el ejército venía de una serie de derrotas consecutivas que habían afectado seriamente su moral y además, grandes miembros del ejército se habían marchado al exilio. Finalmente, Arispar ordenó la retirada, Glokark tomó la Vara de Bredinlo y se la entregó a su amo devuelta en Orac. Una nueva derrota para la Armada y mientras tanto, la campaña del Emperador se costeaba con el hambre y la miseria de los pueblos del interior, Nix y Ullathorpe…

Año 1438 (o 831 D.bA). Del rescate de Nesturil y la Segunda Batalla de Arghâl.

La mañana recibió a Los Tres con una triste noticia. Nesturil, princesa de los Elfos y favorita de Arispar, había decidido sacrificarse y entregar su alma al Demonio para lograr el perdón de Finderil y sus compañeros.

Las profundidades del Infierno son testigo del sufrimiento de la Elfa, custodiada por demonios de fuego y brujas malvadas, nada puede ingresar y nada puede salir. Su cuerpo se debilitaba día a día y no resistiría mucho más allí. Si alguien desea rescatarla, deberá ser pronto o de lo contrario, sucumbirá ante las garras del Demonio. Arispar no podía dejarla morir así, por lo que movilizó a sus mejores soldados. Daría su vida y la de su ejército con tal de regresar sana y salva…

El aire que se respiraba esa noche no era el mismo de siempre, tenía una densidad mayor a la normal, los animales estaban nerviosos, como anticipando algo, las aguas estaban calmas pero era solo la calma previa al temblor. El viento traía los gritos que vendrían, la luna estaba roja, manchada de la sangre que se derramará, no sería una noche tranquila, al amanecer varios habrían dejado de existir.

Arispar había decidido intentar rescatar a la princesa elfa esa noche, había planeado todo para salir victorioso, separaría a sus hombres, un grupo comandado por él, atacaría Arghal, mientras otro acompañaría a Los Tres a las profundidades del Infierno.

Y así ocurrió, mientras el grupo de Armadas que custodiaban a Los Tres se dirigía a la Tundra Marabel, donde un mago les abriría un portal al Infierno, Arispar convocó a sus soldados para marchar sobre Arghal y tomar el control de la ciudad antes que los caóticos. Como era de esperarse, la guerra se desató en Arghal, un escenario de innumerables batallas, estaba siendo testigo de una verdadera masacre, imperiales y caóticos morían por doquier. Arispar lideraba a sus tropas, mientras Glokark hacía lo mismo con las suyas.

Tanta sangre, tanta muerte habían provocado algo horrendamente inesperado, el mismismo Demonio pisó Arghal, y trajo consigo la muerte, su poder era incontenible.

Pero Arispar sonrió cínicamente, pareciera que esperaba esta aparición demoníaca, se dirigió a lo más alto de Arghal e indicó a sus soldados que se dirijan al Palacio, aprovechando la distracción del Demonio sobre sus tierras y los Hechiceros que los transportarán al infierno para rescatar a Nesturil.

Y así fue como, por primera vez en la historia, todos los guerreros aquella noche se adentraron en las profundidades del Séptimo Infierno con el propósito de hacerse con Nesturil.

La guerra se desató en las entrañas mismas del Infierno, donde un grupo de caóticos y armadas se enfrentaron por poseer a Nesturil. Finalmente, los soldados de Orac derrotaron a los Imperiales y decidieron llevarla a Arghal donde se encontraba su señor. Allí la guerra continuaba y cuando todo parecía terminado, un puñado de valientes soldados, con Arispar a la cabeza, lograron aplastar a los caóticos y rescatar a la princesa.

Los Soldados del Imperio habían logrado lo imposible, se adentraron en las llamas del Infierno y le arrebataron al mismísimo Demonio su prisionera más preciada. Finalmente, Nesturil fue hospedada en Banderbill y todo el pueblo festejó.

Pero esto no fue gratis: La ciudad de Arghâl quedó en ruinas por la gran batalla desatada. Además el Imperio perdió el control de la ciudad.

Pero nada de esto parecía preocupar a Arispar. El emperador estaba radiante de alegría. Celebrando la liberación de su amiga, la victoria del Imperio y sobre todo, el nacimiento de nuevas leyendas que trascenderán el tiempo y cuyos nombres serán cantados por los bardos del continente.

Año 1438 (o 831 D.bA). Del quinto Fragmento de Alkar, la Espada del Destino.

Las campanas sonaron en la capital Imperial. En cuestión de segundos, las tropas reales estaban preparadas dentro del palacio aguardando instrucciones. Un pequeño gnomo, miembro de los intelectuales de Banderbill, comenzó a leer en voz alta sobre un nuevo párrafo descifrado. Se trataba de la Espada del Destino, instrumento capaz de mostrarle el futuro a su portador. El pequeño ser informó por lo bajo al Emperador y éste ordenó a sus tropas marchar hacia el continente del Este. Las noticias llegaron a oídos del Demonio, quien no tardó en movilizar a sus despiadadas bestias. Un espectro apareció en la visión de Arispar y de Glokark, el cual les indicó el camino para llegar hasta la Espada. Ambos líderes llegaron con sus tropas hasta el Bosque Muerto donde allí se desató una batalla impresionante entre caóticos e imperiales. Además, una horda de saqueadores de minas se entrometió en la batalla causando estragos. Los muertos se contaban por doquier. Finalmente, la espada fue encontrada por Van Hellsing II, pero finalmente este fue asesinado por un criminal sediento de poder. Éste criminal llevó la espada hasta Illiandor, donde buscó ayuda del herrero, quien no era más que servidor de Dalbur, viejo protector de Tiama.

El herrero llevó la espada hasta las heladas tierras del Norte, pero cerca de la ciudad fue interceptado por Fenomaniac, reconocido bardo de las filas del Demonio, quien lo asesino, tomó el objeto y atravesó todo el continente y el océano hasta entregar él mismo la Espada del Destino al su líder.

Año 1439 (o 832 D.bA). Del sexto Fragmento de Alkar, la Lágrima del Creador.

Las noticias llegaban a Banderbill constantemente desde el sur. Todas decían lo mismo: ¡Jhark ha atacado! Comenzó por Nix, luego siguió por Ullathorpe, pero Arispar no se disponía a enfrentar al pirata. Había ordenado seriamente que las tropas no podían moverse de Banderbill, ya que un nuevo párrafo del pergamino estaba por ser descubierto.

Pero estos ataques trajeron más consecuencias. La semana pasada, un granjero de Ullathrope, llamado Fausto, ha llegado hasta las puertas mismas del Palacio y ha irrumpido en él colérico. Ningún soldado se esperaba tal intromisión, pues es algo que yo jamás había visto. Interrumpiendo los pensamientos del Emperador, comenzó a gritarle y a exigirle que proteja a las ciudades. Le decía que no podía ser posible que fueran atacadas y que ningún miembro de la Armada Imperial se hiciera cargo de tal asunto.

Al parecer Arispar le dijo que estaba loco y que los Fragmentos de Alkar eran muy importantes para la Guerra contra el Caos, y ordenó a dos guardias que lo retiraran del Palacio y lo dejasen una noche en el calabozo por su atrevimiento.

Al día siguiente, Jerek se enteró de que Jhark poseía el sexto Fragmento de Alkar, la Lágrima del Creador. Aquél épico hielo eterno que hace inmortal a quien lo beba.

Inmediatamente, ordenó a sus tropas prepararse, y marcharon hacia Lindos, lugar donde se suponía estaba este pirata.

Las noticias no tardaron en llegar a oídos del Demonio y el choque en Lindos fue inevitable. Era una de las primeras veces que el ejército Imperial se enfrentaba a dos bandos a la vez. Por un lado, estaban Jhark y sus secuaces piratas y por el otro las Hordas del Caos.

La batalla fue dura, y Jhark fue eliminado. Las tropas de ambas facciones sufrieron grandes pérdidas por igual. ¿La lágrima del Creador? Al parecer Arispar la ha bebido, pero nunca ha confirmado nada.

Año 1439 (o 832 D.bA). De la Rebelión, el nacimiento de la República.

La ambición de Arispar por hacerse de los Fragmentos de Alkar no tenía fin. Jhark destruyó Nix y Ullathorpe y el aún seguía obsesionado con rescatar esos fragmentos. Ayer en el mercado central se escucharon rumores de un levantamiento de campesinos liderados por un tal “Fausto”, el mismo que intervino en el Palacio para exigirle a Arispar que tome acciones y defienda las ciudades imperiales hace unos meses. No se sabe si esto será cierto pero la situación es insostenible. ¡En Banderbill nadan en oro y en las demás ciudades se mueren de hambre! Cualquier ciudadano de Banderbill, se daría cuenta.

Y hay quienes bien dicen que el hambre genera incertidumbre, la incertidumbre genera descontento, el descontento genera odio, el odio genera muerte. El otro día un guardia fue asesinado en el bar de Ullathorpe. Al parecer, esa sería la noche en que los pobres, los hambrientos y los “nadies” de éstas tierras se levanten en contra del Emperador. No se sabe que camino seguir.

Fausto llamó a tomar las armas y el ejército real ya está marchando sobre Ullathorpe, una pelea entre hermanos va a suceder.

Los muertos de ambos bandos se cuentan de a cientos o miles. La Armada Imperial ha luchado con miedo e indecisión, ya que varios tenían amigos o conocidos en el bando contrario. Los campesinos, salieron al campo de batalla con lo que tenían a mano: desde palas, hasta rastrillos y usando cacerolas como escudos. Incluso con el equipamiento en pésimas condiciones y una clara desventaja, su espíritu estaba intacto e, incitados por lo que se estaba transformando en un gran líder, Fausto, la pelea fue muy pareja. Aún así, en Ullathrope, fue una victoria aplastante para la Armada, y los pocos sobrevivientes se refugiaron en Nix, donde contaron con algunos refuerzos que se sumaron a la causa. Allí, Fausto fue asesinado y sus seguidores tomaron militarmente la ciudad de Wonder, a la cual cambiaron de nombre, para llamarla Suramei y así hacer más fuerte su protesta.

Así es que, hoy, una semana después, la ciudad de Wonder, o “Suramei” debo decir, ya no se encuentra en los mapas como ciudad Imperial. Ahora es una ciudad republicana, pues este sistema de gobierno eligieron los rebeldes para su reciente nación.

Año 1514 (o 907 D.bA). Del crecimiento de la República.

Todos estos años, la república ha ido expandiéndose, sobre todo en el continente Este, adueñándose de Illiandor y Lindos. Arispar, se encuentra en su Palacio y rara vez se lo ve salir. Dicen que se encuentra en estado de shock por lo logrado por los campesinos, que cada vez están creciendo más, tanto a nivel territorial, como popular y militar.

Año 1539 (o 932 D.bA). Del centenario de la República, la Batalla de Nix y la muerte de Arispar.

Los preparativos para la fiesta republicana se habían escuchado por todas las tierras. Cien años hacían desde que Fausto convenció a cientos de granjeros para enfrentarse al egoísmo de Arispar y su enfrascada lucha por los Fragmentos de Alkar.

Pero nadie jamás imaginó lo que sucedió. A Ecnath, líder militar de la república, se le ocurrió como un buen festejo, atacar la ciudad de Nix para que no se olvide nadie que la república estaba más viva que nunca. El ataque fue sorpresivo, pero Arispar, ya entrado en años y con mucha más experiencia que antes, organizó un rápido contraataque. La batalla fue sangrienta y la victoria Imperial fue inminente.

Pero no todo había salido bien para el ejército azul, pues en una batalla a muerte entre Arispar y Ecnath, el líder republicano logró asestar un golpe mortal a Arispar, acabando así con su vida y llevándose el cuerpo del difunto Emperador con sigo mismo como trofeo de guerra.

Año 1540 (o 933 D.bA). De la coronación de Baeldor.

Desde las frías tierras de Tiama, llegó Baeldor, para poner fin a la discusión del sucesor de Arispar. Al parecer, Baeldor, hijo del difunto Emperador, había sido enviado a las frías tierras de Tiama, para evitar ponerlo en peligro, por decisión de su padre. Pocos sabían de su existencia, y muchos menos de su nacimiento. Así se convertiría en el vigésimo cuarto Emperador de Banderbill.

Año 1541 (o 934 D.bA). La República

Todo era festejo y alegría, el líder Ecnath había acabado con la vida de Arispar, pero los rumores ya llegaban al otro continente sobre la coronación de Baeldor. Ecnath pensó que luego de dos años de la muerte de Arispar, la Armada Imperial provocaría un ataque hacia Suramei. El enano entabló conversación con Dharian, el Comandante de la Milicia Republicana para que su ciudad se mantenga más reforzada y fundar la Asamblea Republicana, para así tener noticias sobre el Imperio.

Año 1541 (o 934 D.bA). El Imperio

Baeldor ya comenzaba a mover sus fichas, formando un gran parlamento con grandes figuras representativas de la facción, lideradas por Jerek. No había persona que confiara más el Emperador que el enano, por eso el protagonismo de este sería fundamental.

Año 1541 (o 934 D.bA). Las Hordas del Caos

Mhorkvel y Saraka desde las profundidades del Infierno, sabían perfectamente que algo increíble iba a suceder. Era la primera vez que Mhorkvel se encontraba angustiado sobre un poder o una criatura que podría superarlo en fuerza. El Demonio ordenó a Sakara reunir todas esas malditas almas desamparadas para que formen parte de las Fuerzas del Caos y estar preparados.

capitulo_2.txt · Última modificación: 2025/03/12 19:24 por behjer