Despierta con el frío,
ajusta su armadura,
cuenta las monedas,
sale a buscar trabajo.
Un encargo menor,
proteger a un mercader,
vigilar un cruce peligroso,
esperar, esperar…
El sol cae,
paga su cena,
limpia su arma,
y duerme, sin sueños.
Autor: eldoctordelacumbiayrumba